CANOVANAS, Puerto Rico (AP)–Para los purasangres de Puerto Rico, el ganar carreras o ferias y concursos es una cuestión de vida o muerte. Los perdedores con frecuencia son sacrificados.
Más de 400 ejemplares, muchos de ellos en perfecto estado de salud, son sacrificados con inyecciones letales todos los años en una clínica ubicada detrás del Hipódromo Camarero, según dijeron a la AP veterinarios.
A diferencia de lo que ocurre en otros países, donde los caballos que dejan de correr son usados para reproducir, en cabalgatas o enviados a refugios especiales, los animales tienen pocas opciones en Puerto Rico. Los propietarios dicen que mantener y alimentar un caballo de carrera que no rinde resulta demasiado costoso.
“Si no rinde dividendos, después de un tiempo lo regalo o lo sacrifico’’, expresó Arnoldo Maldonado, un ejecutivo de 60 años que inscribe caballos en carreras hípicas cinco veces por año. “Me molesta, pero es algo que hay que hacer porque no hay dinero para cubrir sus gastos. No pienso seguir perdiendo dinero’’.
Los caballos que no ganan pasan a ser una carga para sus dueños en Puerto Rico. Los alimentos y el alquiler de establos cuestan unos 750 dólares mensuales. Y la salida más barata para los caballos que no producen dinero es sacrificarlos. La clínica que lo hace cobra unos 20 dólares por las sustancias químicas necesarias.
Los sacrificios molestan a los veterinarios que los llevan a cabo. Si bien muchos caballos no pueden ser adoptados porque tienen lesiones o son muy temperamentales, muchos más podrían ser rescatados. En la actualidad sobreviven unas pocas decenas, según José García, el jefe de los veterinarios del hipódromo.
Los veterinarios tienen métodos informales de contactar haciendas y criadores cuando llega a sus manos un caballo saludable que debe ser sacrificado. Pero no hay programas para rescatar los caballos que ya no pueden correr.
“Hay algunos propietarios que se enojan tanto que quieren ver al animal muerto’’, dijo la veterinaria Shakyra Rosario, quien suele preguntar a los cuidadores si tienen espacio en sus establos porque no desea matar animales saludables.
Los establos del Hipódromo Camarero, el único de la isla, ubicado en el norte, albergan unos 1.300 caballos. En el hipódromo hay carreras cinco días a la semana, que generan 210 millones de dólares anuales en entradas y apuestas. La mayoría de los caballos son importados de Estados Unidos.
(Publicado-6 de junio, 2008)
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