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40 años después de MLK: ¿Elegiría EEUU a su primer presidente negro?
NEW HAMPSHIRE—Ray Ballentine estaba esperando una señal para darle su apoyo a Barack Obama. Y la recibió cuando Obama triunfó en las asambleas de Iowa; la evidencia de que el senador tiene el atractivo suficiente para votantes de diversas razas como para llegar a la Casa Blanca.
Los triunfos contundentes de Obama en las asambleas de Iowa y el segundo lugar esta semana en New Hampshire—estados con pocas minorías raciales --- demostraron que el apoyo para el senador por Illinois va más allá de las divisiones raciales y dio impulso a la idea de que Estados Unidos – 40 años después del violento asesinato del Reverendo Martin Luther King, hijo, y la turbulencia social incesable de la época de los derechos civiles—se muestra receptivo a la noción de elegir a su primer presidente negro. Algunos dicen que la candidatura de Obama es innovadora y sus éxitos iniciales son una señal de que los Estados Unidos está cambiando, incluso en el sur. ‘’Todos podemos revisar nuestros libros de historia y hace un par de años nunca hubiera ocurrido algo como esto’’, dijo JaQuinda Harkness, un estudiante de 20 años de la Universidad de Charleston (Carolina del Sur). ‘’El que esto esté ocurriendo este año, en este siglo y el que yo lo esté viviendo es sorprendente’’. Sivi Bobbitt, una estudiante de postgrado de 35 años en la Universidad Clark de Atlanta, también está entusiasmada y cree que Obama ‘’quiere que el país sea el crisol de razas que debe ser’’. También cree que los antecedentes de los padres de Obama, de dos razas, podrían hacer que sea menos difícil de aceptar para los electores blancos, especialmente los más jóvenes, que tienden a ser de mentalidad más abierta. ‘’Por la forma en que nuestra sociedad está compuesta ahora, la generación más jóven ya no se rige por el color (de piel)’’, señaló. ‘’No es una cosa de blancos ni de negros. Ya no pensamos así’’. En las próximas semanas se sabrá si el atractivo de Obama entre los votantes se extiende más allá de Iowa y New Hampshire, cuando el senador enfrente una serie de pruebas en terrenos políticos distintos. Pero para Ballentine, que había estado indeciso entre la Senadora Hillary Clinton y Obama, la campaña de Iowa fue el punto de inflexión. Al igual que muchos electores negros, estaba buscando una prueba de que Obama podía reunir apoyo de los blancos. Sin embargo, se pregunta si el resto de la nación está tan dispuesta como Iowa para adherirse a la idea de tener un presidente negro. ‘’Realmente no estoy seguro de que estén listos’’, dijo. ‘’Creo que ya es tiempo. El está hablando del cambio, y ciertamente que eso (un presidente negro) sería un cambio para este país. Un cambio para el mundo’’. Según las encuestas, la gran mayoría de los estadounidenses dicen que apoyarían a un candidato presidencial negro. Un sondeo de Gallup efectuado a principios del 2007 halló que sólo el 6% de los hombres y el 5% de las mujeres dijeron que no votarían por un candidato negro a la presidencia, un cambio político gigantesco en comparación con la manera de pensar de hace 50 años, cuando más de la mitad de los encuestados pensaban de esa manera. Aunque los triunfos de Obama se apoderaron de los encabezados en los periódicos y le dieron nueva credibilidad a su campaña, no es el primer candidato negro en triunfar en una contienda demócrata por la nominación a la presidencia. En 1988, el activista por la defensa de los derechos civiles Jesse Jackson, en su segundo intento por llegar a la Casa Blanca, acumuló triunfos en las primarias demócratas en Alabama, Georgia, Louisiana, Mississippí, Virginia y el Distrito de Columbia, así como victorias en las asambleas de Carolina del Sur y Michigan. Pero las raíces de Obama y su currículum —así como su campaña—son distintos a los de otros candidatos negros que se han postulado a la presidencia. Hijo de padre keniano y una mujer de Kansas, Obama era sólo un niño durante el amanecer del movimiento por la defensa de los derechos civiles, creció en Hawai e Indonesia y no ha hecho de las cuestiones raciales el centro de su candidatura. ‘’Obama se está postulando de una forma con la que muchos votantes blancos se identifican mucho’’, dijo Merle Black, especialista en ciencias políticas de la Universidad Emory, de Atlanta. ‘’No los hace sentir culpables. No está dirigiendo una campaña al estilo agresivo de Jesse Jackson ni del Reverendo Al Sharpton (dos polémicos veteranos de la lucha extendida hecha por los ciudadanos afro-americanos por sus derechos legales). Se ha posicionado como el candidato que casualmente tiene la característica de ser negro, en lugar de hacerlo como un candidato negro’’. Para algunos votantes que observan a Obama, su campaña son simplemente reflejos del cambio en la sociedad actual.
‘’La mentalidad en Estados Unidos es ahora más abierta’’, dijo Mark Jambretz, un director de ventas de 36 años que trabaja en una compañía de internet en San Francisco. ‘’Yo como republicano puedo decir eso, y necesitamos abrir nuestros ojos a la gente que representa a todas las etnias’’.
Eso también le preocupa a Ballentine: ‘’Creo que ciertamente necesita reforzar su seguridad, porque pienso que hay locos que harán lo que sea necesario para asegurarse que no gane’’, advirtió. ‘’Es triste decirlo, pero pienso que es una posibilidad. Algunas personas simplemente no quieren ver que eso ocurra (que un negro gane la presidencia)’’. Obama recibió protección del Servicio Secreto a principios del año pasado, la más anticipada de la historia para cualquier candidato presidencial. En esa época reconoció que algunas de las amenazas que había recibido tenían móviles racistas. Sin embargo, algunos votantes dicen que la raza de Obama podría no ser un factor tan decisivo en su campaña. ‘’Creo que Estados Unidos quiere muchos cambios. No necesariamente sé si importa que sea negro o no, sino sólo que quieren algo diferente’’, dijo John Beckner mientras esperaba una mesa junto con sus hijas frente al restaurante Matt’s Big Breakfast, en el centro de Phoenix. Beckner, un ingeniero en sistemas de 34 años, de raza blanca y casado con una mujer negra, dijo que no todos los estadounidenses podrán ver a Obama más allá de su raza. ‘’Estoy seguro que va a provocar el distanciamiento de algunas personas que simplemente no están listas para eso (un presidente negro), o que piensan que tiene intereses especiales o que servirán sólo a las minorías’’, señaló. ‘’Pero la sed de cambio es tan fuerte… que eso probablemente sería suficiente para que sea elegido’’.
De pie cerca de allí acompañada por su esposo y su hijo, Nancy Bergkamp dijo que lo que cuenta es la experiencia, y que Obama carece de ella.
Maxine Siegler, una azafata de 54 años que vive en Miami, también dijo que, aunque el triunfo de Obama es una buena señal de que el país está listo para elegir a un presidente negro, ‘’no creo que este estadounidense de origen africano en particular esté a la altura del puesto. Creo que tenemos un desorden, alguien tiene que arreglarlo pero no creo que él sea la persona adecuada’’. Collette Lease, de 32 años, asistente educativa de Minneapolis, también tiene sus reservas. Aunque dijo que le emociona el hecho de que un candidato negro tenga oportunidad de llegar a la Casa Blanca, no respalda a Obama. ‘’Habla en forma excelente, pero el hecho de que alguien pueda dar un discurso magnífico no significa que pueda dirigir el país’’, afirmó.
(Publicado - 11 de enero, 2007)
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